Realidad irrefutable
- Jesús Rafael Bernabé Sánchez

- 10 ago 2020
- 1 Min. de lectura
¡ Qué lejanos, en verdad,
Los planetas las estrellas y la Luna !
Pero, en ellos ha fijado el superhombre
Su mirada, su dinero y esperanza.
¡ Qué cerca e insalvable ha resultado
La distancia entre los hombres, en la Tierra !
Pero, a ellos. . . ¡ Qué importa ! se ha dejado
En un rincón, abandonado, a su tristeza.
¡ Qué ardiente está la llama
Del odio y el rencor en cada pecho !
Pero en lugar de apaciguarla
La atizamos con mortíferos misiles.
¡ Cuán ligero caminante
Por la mano trémula del pobre
Don dinero se escabulle !
Mientras irónico e insaciable
Baila el HAMBRE en cada mesa.
¡ Qué impasible se muestra nuestro cielo,
Que al ladrón y miserable explotador
Ve pasar como al humilde campesino !
¡ Qué mentira de la Historia !
Presentar con tanta gloria
Los pasajes más voraces
De esta capa inestable:
Allí continúa asombrado Nagasaki de Hiroshima,
Masacrado Atahualpa nuestro Inca,
Retumba, aún, en los oídos
El comprado grito de ¡ Crucificadle !; y,
Un verde Prado por Europa
Disfrutando la esperanza de su pueblo.
¡ Qué indómita impotencia
Al arrastrar por siglos continuados
Las iglesias mercantiles existentes !
¡ Qué estridentes suenan
Las metrallas y las balas
En los campos de batalla !
¡ Qué torrentes se han formado,
De los hombres, por el campo
Sus lágrimas y sangre !
Y, ¡ Qué descansada ha de ser
La vida en el seno
De nuestra tierra bondadosa !:
Pues , ya dentro de ella no existen
Las superfluas y humanas diferencias.






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